14
    sep
    2015
    10

    Somos todos

    Ese niño que parte hacia ningún sitio,
    somos nosotros.
    Somos todos.
    Aquél que yace tendido
    en el beso del agua a la tierra
    que ahora besa la muerte
    de este pequeño cuerpo inerte
    que todavía emana calor y sueños,
    somos todos.

    Ese niño que quiso tentar su suerte
    y jugar al escondite con la muerte,
    hoy pierde.
    Y perdemos todos
    que le perdemos a él y a tantos otros
    y que, por supuesto,
    nos hemos perdido a nosotros.
    Ese pequeño perdedor,
    somos todos.

    Ese niño que ya no verá su vida
    desde los recuerdos
    que ya no creará,
    es uno menos.
    De nosotros.
    Y sin embargo,
    él
    somos todos.

    Él somos todos
    todas las veces que le giramos la cara
    a la vida
    para no ver la herida
    que le creamos al mundo.
    Todas las veces
    que pudimos salvarle
    pero creímos que el aire
    compartido
    nos podía ahogar.
    Todas las veces
    que nos dolió su dolor
    pero de brazos cruzados
    y miradas ausentes.
    Todas las veces
    que supimos que podíamos
    haber sido nosotros
    y nuestros hijos
    pero en 10 minutos
    la pena bebió del olvido
    para ignorar.
    Todas las veces

     

    18
    ago
    2015
    14

    Por todas mujeres

    Por todas las mujeres
    rompo el grito, la lanza
    y la desidia
    con la que aplastaron su vuelo
    los hijos del odio
    contra ellas.
    Poca hombría
    denota la actitud beligerante.
    Querer imponerse para otorgarse
    la importancia que
    debe ser
    que uno por sí mismo
    no merece.
    Poca hombría.
    Porque hombría no debería
    ser más
    que la elegancia del hombre
    en el saber comportarse.
    Y yo,
    que no diferencio
    entre hombres y mujeres,
    que los creo a todos iguales,
    sigo soñando personas
    libres y veraces.

    Por todas las mujeres
    lloro sangre:
    me duele cada una en las entrañas.
    Se me enquista cada historia
    tan adentro
    que dirían que alguna fue
    mi hermana
    porque hay noches
    que no concilio el sueño
    pensando en la canción
    que crean sus nombres
    en algún lugar entre
    el dolor y la venganza.

    Por todas las mujeres
    siento miedo
    de que éste sea el mundo
    al que yo amaba,
    de que los golpes de la vida
    los den manos,
    de que nadie haga nada
    por cambiarlo.
    Y me avergüenzo, me enfado
    y enloquezco.
    Éste no es lugar para el mañana
    de los hijos que yo sueño.

    Por todas las mujeres
    me levanto
    para ser de la libertad,
    su canto.
    Bien alto:
    que no nos vamos a dejar morir
    ni matar,
    que si no nos quieren vivas
    los hijos del odio,
    los hijos del mal,
    les auguro un triste final.

    Por todas las mujeres.
    Por todos las personas que las saben amar.

    15
    abr
    2015
    19

    Mis miedos al aire

    Hoy voy a desnudarme
    ante tus ojos.
    No esperes formas de mujer
    al descubierto.
    Que este desnudo
    es más bonito:
    viene de dentro.
    Son mis miedos
    al aire
    -ojalá viento-.

    Hoy quiero
    (des)quererme hasta salvarme.
    Quizá lo consiga
    si te cuento
    que con dos años le perdí.
    No lo conozco
    si no junto de otros
    los recuerdos.
    Vivo de éstos.
    De los míos, que no tengo,
    los invento.
    Quizá, por eso,
    soy soñadora sin remedio.
    Incluso, a veces,
    me evado
    a un mundo paralelo
    que he creado para él,
    para nosotros.
    Para sentir su abrazo
    como refugio ante
    la vida.

    ¿Y sabes?
    Creo que por eso
    en el amor nunca acierto.
    Desde entonces,
    he querido cuidar y proteger
    a mi familia.
    Que miro
    a mi madre y a mi hermano
    y me duele el aire
    que les roza
    -que diría ella-.
    Y me pondría delante
    para parar balas
    si me aseguran
    que son inmunes ellos
    si es a mí a quien perforan.
    Y puede que, por eso
    busque chicas con problemas,
    indefensas,
    vulnerables,
    complicadas.
    Que piden a gritos
    que las salves o que mueras.
    Y yo,
    que llego con una sonrisa como capa
    sin saber que, al final,
    es a mí a quien disparan.
    Con cada nombre
    muero un poco y vivo más.
    El amor real siempre está
    a la vuelta de la esquina
    y yo siempre
    he sido de salir
    al encuentro con la vida.

    Aún así,
    tengo coraza
    -como todos-.
    De pequeña era tímida
    -quién lo diría-
    pero no preguntaba por él
    por miedo a herirla.
    Me sentía diferente
    por ésta y otras cosas
    (perdóname si no lo digo,
    tienes razón:
    no es un desnudo completo.
    Pero es que yo,
    la ropa interior no me la quito
    si no es para hacer el amor,
    que eso sí es poesía.
    Llámame ‘romántica’ o ‘antigua’).
    Y eso,
    que era introvertida
    hasta que encontré en el humor
    mi coraza o mi salida.
    La forma
    en la que mis dos mundos convivían.
    Un instinto de supervivencia,
    como la lírica.
    Así, te quitas
    a todos los que sin dejar huella,
    pasan.
    Que,
    a quien quiere conocerte
    no le bastan ‘piel’ y ‘risas’
    y quiere descubrir
    qué hay detrás de tu mirada.
    Por qué te ilusionas todavía
    como una niña
    -que tú,
    si has probado la pérdida,
    entenderás que vivir
    cobra otro significado-.
    Y podría contarte también
    por qué hablo sin decir nada
    de mí,
    o hablarte de mi inseguridad
    o de algún complejo.
    Pero mejor cojo mis miedos
    y los tiro al aire.
    A ver si llega
    una mujer huracán
    y se los lleva
    y, por una vez,
    no soy yo
    quien salve a nadie…

    25
    mar
    2015
    23

    Llorar es otra forma de sonreír

    Imagino
    que echarte de menos,
    debe ser el privilegio
    que tengo
    frente a los que
    no te han conocido.
    Qué absurdas y faltas de sentido
    me parecen sus vidas
    desprovistas
    de tus caricias
    y de la huella
    que deja tu risa en el aire.
    Qué estúpidos
    me parecen todos los motivos
    para llegar a un fin
    si no estás tú
    en el camino para alentarme.

    Imagino
    que despedirte es más duro
    por asumir que
    no volveré a hablar contigo,
    por querer plantarle
    cara a la vida con tus ojos
    y verme tan sola
    si solo uso los míos.
    Y que,
    tal fue mi insistencia
    en que estuvieras en primera fila,
    que has decidido subir ‘arriba’
    para verme mejor.

    Quizá no lo sabes, pero
    a veces
    llorar es otra forma de sonreír.
    Y yo, esa primera noche
    entre tus brazos,
    te estaba sonriendo con lágrimas.
    Imagino
    que, quizá no lo sabes,
    pero tú te quedas en mis labios.
    Y, por eso,
    todas las sonrisas
    desde la boca hasta los ojos
    serán siempre por ti.

    12
    mar
    2015
    6

    ¡Ayudadme, necesito VUESTRO VOTO!

    Me han seleccionado para HECHOS DE TALENTO. Un proyecto que elegirá a 10 españoles para representar la MARCA ESPAÑA por su talento. La idea es apoyar el talento de personas que contribuyen a mejorar la imagen y el desarrollo de nuestro país. CREER EN ELLOS. Seguramente no lo merezca… ¡pero sería muy bonito que la poesía tuviera cabida por una vez! Que si no hay alma de poeta en la pretensión de cambiar el mundo, no hay nada. Si creéis que de alguna forma con mi esfuerzo mejoro en algo vuestros días o que tengo algo de ese talento que piden, os  agradeceré infinito que me votéis y que pidáis mi voto a vuestra gente, que lo compartáis y le deis difusión.

    ¡Es solo un click!

    ¡Es una oportunidad única y muero de ilusión! ¡GRACIAS!

    https://www.hechosdetalento.es/candidaturas/?301#

    18
    feb
    2015
    20

    Carta a mar abierto

    Cómo decirte…

    Cómo decirte que ella es océano.
    Inabarcable.
    Mis manos son tan pequeñas…
    Cuando la tocan
    desaparecen en sus mares.

    Cómo decirte que la he visto ser
    también aire.
    El que respiro si me falta
    pensando
    en que son otros brazos
    los que la apartan
    de los males de un mundo enfermo
    que yo en mis labios quisiera sanarle.

    Cómo decirte que la he visto ser
    cristal.
    Rota en mil pedazos.
    Dañándose a sí misma
    en cada paso hacia el abismo.
    Creyéndose nada
    sin saber que llenaba todos
    mis vacíos
    con su ausencia
    y, que simplemente al pensarla,
    la vida comenzaba.
    Una y otra vez.

    Cómo decirte que la he visto ser
    polvo.
    Esparcida por el suelo.
    Derrotada,
    que no vencida.
    Porque ella siempre supo
    que caer es de valientes
    si éstos se levantan.
    Porque hacer frente al miedo
    es ganarle la guerra
    a la muerte,
    llegue cuando llegue.

    Cómo decirte que también la he visto ser
    volcán.
    Derramarse sin esperanza
    ni consuelo.
    La he visto en soledad
    arrasar con todo
    y perderlo.
    Quemarlo con amor
    porque no todo está preparado
    para el fuego.

    La he visto ser tantas cosas…
    La he visto perderse en sí misma
    y encontrarse en mí.
    Y también alejarse de mi boca
    para recordarse quién era
    antes de mis labios en los suyos.

    La he visto en tempestad,
    en guerra y en suicidio.
    En sonrisa, en melodía
    y esperanza.
    La he visto siendo salvación
    para los cautos,
    dolor para insensibles
    y pecado en puritanos.
    La he visto tender su mano
    al enemigo
    y llorar por sus heridas.

    La he visto desnuda de mentiras
    y vestida con mis brazos.
    La he visto bailar con el
    corazón entre las manos
    y ofrecerlo
    sin reparos.

    La he visto de todas las formas
    en las que se puede ver
    un alma desnuda
    cuando es pura.
    La he visto y la he sentido
    tan dentro
    que me resulta inconcebible
    guardarme este secreto
    y no deciros que existe.
    Que es real
    y que es libre como el viento.
    Que un día puede posar
    sus alas en tus dedos
    para recordarte
    que has de escribir
    tu historia con tus sueños.

    Créeme, puede pasar.
    Yo la he visto ser océano.

    14
    ene
    2015
    8

    Muerte para piano

    Puedo decirte que si cierro
    los ojos
    aún la veo.
    Incluso podría asegurar
    que cuando me toco
    el pecho izquierdo
    siento un sabor en los labios,
    a camino entre un beso
    y veneno,
    que me recuerda a ella.
    Es más,
    seguramente todas las flores
    de esta ciudad
    llevan su nombre
    y las aceras echan de menos
    el bailar de su falda
    cuando sonríe con el cuerpo.
    Porque sí, la boca no le basta
    para ser feliz
    a quien es más alma
    que invierno.

    Puedo confesarte que el día
    que se fue
    yo estaba durmiendo:
    algo así como mirarla y soñarla
    y creer en lo eterno.
    Algo así como oír un portazo
    y descender al infierno.
    Algo así como en qué beso
    dejaste de amarme
    si yo aún te quiero…

    Puedo presentarte a todas
    las personas
    en las que me he convertido
    desde que sus manos
    no guían mis pasos.
    Odio a cada una de ellas.
    Todas son mi ‘yo’ en el olvido.
    Y me susurro en voz baja
    (lo suficiente como para no oírlo)
    que:
    “desde que intento olvidarte
    me doy cuenta
    de que solo me gusto contigo”.
    Pero claro,
    ya es tarde
    y solo me queda este cuerpo
    en el que no me reconozco
    sin ti.

    ¿Sabes?
    También puedo mentirte.
    Decirte, por ejemplo,
    que yo quería que se fuera.
    Que ya no la quería.
    Que me había cansado
    de esos ojos que cantan
    cada vez que abre la boca,
    de esa manera de buscarle
    las cosquillas al mundo,
    de su sonrisa pícara de
    ‘hoy no te voy a dejar dormir ni en sueños’.
    Ya sabes, de sus cosas.
    Que eran nuestras.
    Y yo de ella.

    Lo podría hacer.
    Podría mentirte.
    Pero entonces, qué hacemos
    con el piano…
    Porque no sé cómo lo ha hecho,
    pero desde que se fue
    se ha quedado sin voz.
    Él y el mundo.

    ‘Y después de todo,
    yo me pregunto
    qué pueden saber del dolor
    los que no te han perdido…’